Santo Padre Francisco, rectificad!
Como católicos debemos rechazar vuestro desconcertante llamado a la ‘concordia’ con los tiranos  comunistas!
¡OS IMPLORAMOS CONVOCAR YA MISMO LA INJERENCIA INTERNACIONAL HUMANITARIA!
Hoy, más que nunca, una palabra vuestra bastará para salvarnos!

En Venezuela, Nicaragua y Cuba somos millones los oprimidos por un colectivismo marxista
rediseñado por excomulgados ‘teólogos de la liberación’.


YA LA HAN FIRMADO: 10 PERSONAS.
AYÚDANOS A LLEGAR A: 1000

CARTA RESUMEN 

Santo Padre Francisco:

Los abajo firmantes nos solidarizamos con millones de perseguidos por el comunismo internacional, muy especialmente con los pueblos de Venezuela, Nicaragua y Cuba, que hoy padecen una de las mayores tragedias de la historia.

Respaldamos a los organismos internacionales, y a los gobernantes que no reconocen a Nicolás Maduro como presidente reelecto de Venezuela. Y en cambio reconocen a Juan Guaidó como legítimo presidente interino.

Adherimos a la carta enviada recientemente a Vuestra Santidad por veinte expresidentes latinoamericanos [1] a propósito del desconcertante e incomprensible llamado que hicísteis a los pueblos de Venezuela y Nicaragua en vuestro mensaje  [2] Urbi et Orbi  del 25 de Diciembre pasado para “encontrar de nuevo la concordia” con los tiranos comunistas que nos oprimen.

Nos solidarizamos con el Grupo de Lima que instó “a Nicolás Maduro a no asumir la presidencia, que respete las atribuciones de la Asamblea Nacional y transfiera provisionalmente el poder hasta que se realicen nuevas elecciones” [3] .

Nos solidarizamos también con la Asamblea Nacional venezolana, instalada legítimamente en 2016, que acaba de declarar formalmente a Maduro como “usurpador” de la Presidencia y a Juan Guaidó como legítimo presidente encargado de la transición hacia la democracia.

Hoy Santo Padre, cuando los pueblos de Venezuela y Nicaragua se levantan contra las tiranías comunistas que los reprimen sin compasión, de rodillas ante la Sagrada Cátedra de Pedro, os pedimos permiso para manifestar nuestra  indignación  y para haceros un filial y desesperado pedido.

¿Santo Padre, por qué invitáis al mundo a respetar las libertades humanas, mientras que simultáneamente nos llamáis a la “concordia” con esos lobos comunistas que las pisotean, y que nos esclavizan?

¿Santidad, por qué consideráis a Maduro un gobernante legítimo, cuando su última reelección presidencial fue innegablemente fraudulenta, como lo presenció el mundo entero? ¿Consideráis legítimo a los ‘gobernantes’ comunistas que, negando los mandamientos de la ley de Dios, tiranizan y masacran a millones de personas, a naciones enteras?

Santo Padre, ¿acaso no os llegan noticias de la gravísima tragedia humanitaria que millones padecemos [4]  gracias a la aplicación de esa rancia utopía marxista? ¿Por qué hacéis caso omiso del dolor, del pedido de auxilio de millones de venezolanos, nicaragüenses y cubanos que hoy protagonizamos una de las mayores tragedias migratorias de la historia universal?

Santo Padre, la verdad es que nos parte el alma tener que soportar lo que nos parece una desconcertante complicidad vuestra con los opresores comunistas. Por Dios!! ¿Cómo es que, en vez de proteger a vuestro inmenso rebaño de perseguidos, preferisteis invitarnos a la concordia con los lobos que nos martirizan? ¿Dónde queda el sublime mandato dado por Nuestro Señor para proteger a los perseguidos por amor a la justicia?

Dada la vigente y reiterada excomunión automática impuesta por diversos Pontífices, guardianes naturales del tesoro infalible de la fe, contra aquellos que colaboren directa o indirectamente con el comunismo, entre nuestra gente en diáspora, está brotando con la fuerza de un volcán la más angustiosa de todas las preguntas: ¿Padre Francisco, seguís siendo fiel a la doctrina católica tradicional que nos dejó Jesucristo, nuestro Rey y Señor?

Santo Padre, perdonad la franqueza de estos desconcertados hijos! Pero es que como católicos nos resulta imposible no sentirnos estupefactos ante la ráfaga intermitente de vuestras ambigüedades doctrinales en esta, como en otras materias.

Su Santidad, nos martiriza aceptar la aseveración publicada en el ‘Wall Street Journal’: “el Papa Francisco se convirtió en el líder de la izquierda global.” [5] . Pero sobretodo nos martiriza el temor de que, sin quererlo, estéis obrando como el gran maestro de la auto demolición de nuestra Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana.

Santo Padre, a veces nos parece que por confianza excesiva en esas migajas de bondad que restan en el alma de los perversos mientras están vivos, sin quererlo estáis consumando el cumplimiento de las profecías de la Virgen de la Sallete (19 de Sept de 1.846) que preveían una terrible crisis interna en la Iglesia futura. Es la misma crisis sobre la cual fuimos advertidos el 7/12/1968 por el Papa Pablo VI: “La Iglesia católica está sufriendo un misterioso proceso de autodemolición”. Advertencia que reiteró pocos años después: “El humo de Satanás penetró en el recinto sagrado” (29/06/1972)

Entretanto Santo Padre, nos hacéis llegar bellos mensajes de superación espiritual, que valoramos y agradecemos. Sin embargo, nuestra conciencia nos obliga a manifestaros que es esa ambivalencia vuestra la que  perturba y constriñe nuestras almas. Pero sobretodo… nos paraliza y nos desune! Tal vez sin quererlo, ciertamente estáis logrando perpetuar esas tiranías marxistas que nos sojuzgan.

Por todo lo anterior, oh Santo Padre Francisco, y para neutralizar este venenoso mar de dudas y confusiones, es con inmensa veneración que los abajo firmantes os pedimos claridad: “Sea vuestra palabra: Sí, sí; no, no; todo lo que pasa de esto, de mal procede” (Mateo 5, 37).

Su Santidad, he aquí nuestro desesperado y filial pedido.  Por amor a la justicia, de rodillas os imploramos: retirad vuestro reconocimiento, condenad las dictaduras comunistas de Venezuela, Nicaragua y Cuba! Pero sobretodo convocad a todas las naciones del mundo para coordinar una inmediata ‘INJERENCIA INTERNACIONAL HUMANITARIA’ que salve a nuestros pueblos… como lo hizo Juan Pablo II en favor de Somalia en 1.992? [6]

Éste ha sido el magisterio reiterado de los últimos Pontífices. Pío XII, después de la Segunda Guerra Mundial, advertía que, frente a actos barbáricos que se repiten, la comunidad internacional no podía permanecer “en una actitud de impasible neutralidad” y no podía “dejar abandonado al pueblo agredido”. También el Papa Benedicto XVI pidió una intervención multinacional para parar la masacre de los armenios: “para poner fin rápidamente a los actos de barbarie que deshonran no solo a quien los comete, sino también a quien, pudiendo, no los impide.”

Padre Francisco, aún hoy estamos seguros que “una palabra tuya bastará para sanarnos.” Vuestra palabra bastará para unir voluntades, para animar a los indecisos y timoratos. Vuestra palabra bastará para liberar a los pueblos martirizados por el comunismo…

Santo Padre, somos millones las víctimas del comunismo venezolano, nicaragüense y cubano que ofrecemos nuestras sangre, nuestra libertad y nuestras penas como penitencia, y como oración por Vos!

Imploramos a nuestro Dios, justo y bondadoso, que fulmine por fin este “misterioso proceso de autodemolición de la Iglesia” denunciado por Pablo VI!

De rodillas terminamos este pedido, clamando a Dios Nuestro Padre, y a la Virgen bendita, para que reencontréis el camino, la sabiduría y el coraje que os lleven a cumplir la sagrada misión que os confiaron: aplastar la cabeza de la serpiente!

¿Desea leer el texto completo?
¡Por favor haga click AQUÍ!

Entre muchas, esta petición es respaldada por
‘Venezolanos Perseguidos Políticos en el Exilio’, Veppex,

y ‘Asociación Central de Venezolanos en Colombia’, Asocvencol 


ATENCIÓN: El listado de firmas será entregado periódicamente en la Nunciatura Apostólica de diversos países. El registro fotográfico aquí será publicado 

Cerrar menú
Bitnami